
Antonio Navajas fue un empresario que hizo dinero con el cultivo de la caña de azúcar. En una colina frente a la playa de El Bajondillo en Torremolinos construyó un palacete de estilo neomudéjar entre 1925 y 1926. La familia se trasladó al edificio el 1 de marzo de 1926. Los herederos no pudieron hacerse cargo del edificio y pasó a ser propiedad municipal; el consistorio lo restauró y abrió al público. Se utiliza para realizar bodas y en las noches de los fines de semana de verano se realizan también espectáculos.
Hay unos murales exteriores que representan las estaciones del año con temas agrícolas.
Las visitas son gratuitas y el edificio está abierto los días laborables a partir de las 11 horas. Es un palacete sin mobiliario y grandes estancias pero que merece la pena conocer aunque solo sea por romper la monotonía de sol y playa por un momento. Solo la parte más alta no se puede visitar. El hombre de la puerta nos contó bastantes detalles sobre el edificio y curiosidades como que los escalones de la gran escalinata de acceso al edificio reflejan la fecha en la que empezó a vivir la familia Navajas.
Atiende a elementos decorativos de las construcciones musulmanas españolas más propias del siglo XV. Sin embargo, a principios del siglo XX esa fue precisamente la manera de construir en la época: destacó un gusto por rescatar ese pasado en la arquitectura y, enmarcada dentro de la romántica arquitectura historicista, en España abunda el estilo neomudéjar. Tiene elementos que imitan a la Alhambra en los arcos y la decoración y todo atiende a un capricho de un rico de los años veinte. Desde los miradores de la casa podemos contemplar una buena vista de la playa y del paseo marítimo de Torremolinos.








