Torremolinos, en la provincia española de Málaga, es la capital gay de la Costa del Sol. La elección del hotel puede ser una de las primeras cosas a tener en cuenta en cualquier viaje. En este espacio comentamos brevemente nuestra experiencia en el Hotel Ritual * * *, nuestro punto de vista personal sin patrocinio o regalías por parte del hotel.

Reservamos cuatro noches entre el 15 y 19 de julio en la misma página del hotel con el código APP que nos descontó un 10 %. El precio total fueron 477 euros, habitación doble con vistas al mar.
El hotel está bien situado cerca de la playa de El Bajondillo y próximo a la zona de ambiente gay de la ciudad: La Nogarela. Respecto a la cercanía a la playa no es que esté a pie de costa en el mismo paseo marítimo. Hay que bajar (lo que significa que también habrá que subir) unas escaleras. Se puede solicitar la llave del ascensor en recepción (dejando un depósito de 20 euros) y así no tienes que subir y bajar cada vez. También te pueden dejar toallas para la piscina o la playa con un depósito de 10 €. El tema del ascensor es recomendable no ya por subir y bajar escaleras que al final pues tampoco son tantas, y siempre viene bien algo de ejercicio aunque estés de vacaciones. La cuestión es que esas escaleras están entre dos puertas (una en el paseo junto al restaurante El Gato y otra en frente de la salida del hotel por la piscina). Un cartel advierte que es propiedad privada (y es que estás escaleras atraviesan unos apartamentos en una zona ajardinada) y es posible que alguna de estas puertas esté cerrada en algún momento. Aunque nos dijeron que si estaba abierta una de las puertas pasaba lo mismo con la otra, de la misma forma que si estaba cerrada una de las dos la otra también lo estaría. Lo cierto es que podría darse el caso que estuviera abierta una de ellas pero la otra cerrada y entonces el viaje por las escaleras era en balde. Con el mencionado depósito puedes acceder al ascensor y tener la llave de estas puertas, asegurándote el acceso.

El hotel cuenta con dos piscinas: una más grande bajo y otra en la azotea en la zona nudista. En ambas hay un servicio de bar para pedir bebidas. Como fuimos con todo el tema del Covid ambas piscinas tenían aforo y, especialmente la de arriba, se llenaba en seguida ya que es más pequeño el espacio y la piscina.
La piscina de la azotea es infinita y se funde a la vista con el Mediterráneo, ubicada en una zona exclusivamente nudista del hotel.


Como curiosidad decir que el hotel tiene una aplicación propia que además de tener información del hotel o facilitar algunos descuentos o espacio para reservar hamacas en el chiriguinto que tiene la misma empresa en la playa, también funciona como una red social a través de la cual se puede conocer otros clientes.
El spa que se ubica en la planta -1 (como el gimnasio y el parquin) se paga aparte y tiene un precio de 5 euros. Allí también hay un servicio de masajes no incluido en el precio de la entrada. Al gimnasio no entramos por lo que no puedo opinar y el precio para dejar el coche fue 15 euros el día. El spa está bastante bien la verdad con sauna de vapor, seca y chorros varios, además, de una pequeña piscina… Junto a la recepción también hay una tienda de ropa y una peluquería.
A las habitaciones le faltaría una buena ducha moderna con una mejor salida del agua.

Las habitaciones están bien aunque por poner una pega quizá se echa en falta un baño más moderno: la alcachofa de la ducha deja un poco que desear… que hubiera una amplia ducha en vez de bañera… No sé algún detalle en esa dirección. Es cierto que la habitación era amplia, la cama muy grande y cómoda. En nuestro caso, además, el balcón daba al mar y había una pequeña cocina. No teníamos contratado el desayuno en el hotel así que sobre la restauración del establecimiento tampoco podemos opinar.
Además de las mencionadas instalaciones, lo mejor del hotel es su equipo humano. Todo el personal es muy agradable, atento y simpático y ese valor quizá sea lo más destacable de este hotel. Parece algo que va asociado a un establecimiento con atención al público pero cabe destacar que no siempre es así y cuando todo los trabajadores son agradables hay que destacarlo positivamente.