Fish and chips (Foto: Traveleando)

El Reino Unido quizá no destaque por su gastronomía; uno de sus platos más conocidos es el fish and chips y en los restaurantes Poppies. En Londres encontraremos tres: en el Soho, en Camden y junto al mercado de Spitalfields. En otra ocasión habíamos estado en el de Camden y esta segunda vez fuimos al de Spitalfields que está muy cerca de la estación de Liverpool Street (habíamos cogido un avión por la mañana, después el tren desde Southend hasta la mencionada estación… así que estábamos hambrientos). Los restaurantes de Poppies te transportan a los años 50 del siglo pasado, en la época en la que empezó a trabajar su fundador: Patrick Newland. Según dice la página https://poppiesfishandchips.co.uk fue precisamente este restaurante de Spitalfields el primero de la marca y allí estaba el señor Newland cuando fuimos a comer de hecho. Pedimos dos platos de pescadilla large (otra opción era el bacalao rebozado) por supuesto con patatas y salsas y dos cervezas Meantime (también inglesas); pero la carta tiene calamares, postres, pollo y también un puré de guisantes que los camareros ofrecen fuera de carta). No es barato pero …. ¡son precios de Londres! Los dos comimos por 50,85 libras. Comimos bien, no son como otros fish&chips aceitosos y grasientos y nos quedamos llenos así que es una buena opción gastronómica londinense.

La cerveza inglesa Meantime (Foto: Traveleando)

Con las barrigas llenas y un poco cansados nos fuimos al hotel. Teníamos una reserva en el Hotel Lily en Lillie Rd, Fulham, SW6 1UG y queríamos dejar la mochila. Definitivamente, este sitio no merece la pena; el hotel no está muy limpio y es viejo. Las instalaciones no están cuidadas y la habitación era muy pequeña. La moqueta estaba sucia y no olía bien. Con el precio nos entraba el desayuno, básicamente el british breakfast. Otro gran hito de la gastronomía británica que consistía en un huevo, un bacon, una salchicha, unas alubias pequeñas con salsa, café y tostadas con mantequilla y mermelada. Seguramente, existen mejores desayunos ingleses que los que preparan en este hotel.

Desayuno inglés en el Hotel Lily (Foto: Traveleando)

El salón donde se servía el desayuno era antiguo y viejo y lo peor es que la atención dejaba mucho que desear. Las dos personas que atendían las mesas iban de un lado a otro como autómatas y no te recibían ni atendían. Conforme llegamos había gente esperando y el salón estaba muy lleno pero allí nadie te decía si tenías que esperar si podías pasar o si había gente delante; los camareros no te hacían caso y solo estaban sirviendo un desayuno detrás de otro de manera mecánica. Luego, una vez sentado, tampoco se esmeraban en atenderte. La escena resultaba triste y el desayuno tampoco era de lo mejor. Definitivamente, un establecimiento a evitar.

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